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16

mar, 2017

El Medio Rural, faltan miradas de mujer

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“Siempre quiso tener un pueblo. Un lugar al que volver, una familia a la que añorar, calles cubiertas de historias bordeadas por casas de piedra vieja o de cal blanca por las que navegar los calurosos días de verano, un huerto, un amor de correspondencia, dehesa, adoquines, una hoguera, una garganta de agua congelada, un monasterio antiguo… Pero no tuvo esa fortuna. Su madre abandonó el suyo siendo joven, vino a la ciudad en busca de las oportunidades que le negaba su entorno y nunca quiso volver. Prefería el recuerdo de la felicidad vivida, que el regreso a un mundo real alejado de la fantasía que había ido tejiendo la distancia. Él no estaba de acuerdo con ella, pero nunca se lo dijo”.

Fragmento de “Las Raíces de Rochamapa”

EL MEDIO RURAL: FALTAN MIRADAS DE MUJER

Hay veces que un dato por impactante que parezca, puede generar olvidos. Periodistas, políticos, feministas y “discursistas” en general, cuando aluden a cualquier cuestión relacionada con la mujer, suelen hacer mención en algún punto de su exposición al 50%: “somos el 50% de la población”, “no se puede dejar atrás al 50% de las personas”, “sin la mitad de la población una sociedad no puede avanzar”… Décima arriba, décima abajo, los ámbitos poblacionales a partir de cierto volumen, suelen confirmar ese porcentaje; pero la cuestión no está en que existan dos mitades, sino en las posibles simetrías o asimetrías que en ellas se establecen. Veamos un ejemplo que aclare esta apreciación.

En la Comarca de la Vera, las mujeres suman el 49,27% de la población, es decir, alcanzan casi la mitad; podría pensarse, por tanto, que existe equilibrio y que, en base a ello, se perfila un futuro en el que es posible retomar el crecimiento vegetativo. Pero como casi todo en esta vida, para encontrar las pistas que llevan a la verdad, hay que sacar la lupa (si eres de Sherlock) o el microscopio digital (si eres de CSI), y observar que, a pesar de la cuasi equivalencia numérica global, la asimetría es muy marcada, ya que, en el intervalo de edad relativo a la población activa, se establece una diferencia superior a los 6 puntos porcentuales, alcanzándose el equilibrio gracias a la mayor esperanza de vida de la mujer. Es decir, a través de los microdatos, descubrimos que La Vera, más allá de perder población en términos absolutos, está perdiendo año a año su capacidad de revertir la tendencia demográfica.

Este es un factor esencial que cambia el diagnóstico, ya que es un indicador de como los desequilibrios existentes en el Medio Rural provocan que la mujer tenga una mayor predisposición a buscar oportunidades en contextos más favorables para su crecimiento profesional, social y personal, hecho que repercute de manera negativa en la capacidad de un territorio de rejuvenecer su población y por extensión acentúa el problema de la despoblación, más allá de la cuestión numérica que ya implica el abandono de estas mujeres del Medio Rural.

En base a ello, en este capítulo analizamos si esta realidad, que observamos al realizar el diagnóstico de la Estrategia de Desarrollo Local Participativo de la Comarca de la Vera, está localizada en este territorio, o es un mal endémico del Medio Rural de Extremadura.

¿QUE CUENTAN LOS NÚMEROS?

A veces tendemos a no prestar atención a los números, a la información que nos ofrecen, a las historias que nos cuentan. No lo explican todo, pero si trazan pistas esenciales de lo que está ocurriendo, dibujan indicios que, aunque luego han de ser contrastados a pie de tierra para descubrir cuál es la raíz sobre la que se asientan, son indicadores esenciales. En la entrada anterior, hablamos de despoblación en términos globales, señalamos la peligrosa tendencia en que estamos inmersos desde el año 2011, observando la cuestión desde un punto de vista global, sin entrar en analizar cuestiones concretas.

En esta entrada, la correspondiente al mes de marzo, ponemos el foco en la mujer, intentando con ello poner nuestro grano de arena para dar continuidad a las reivindicaciones del Día Internacional de la Mujer, a través de la visualización de una realidad no demasiado conocida. Escuchemos a los números, atendamos a lo que nos cuentan a cerca de la mujer en el Medio Rural.

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Aparentemente, no parece que existan diferencias insalvables entre el número de hombres y de mujeres; sí hay datos que indican que las localidades grandes cuentan con una mayor capacidad de asentar a la población femenina, ya que mientras que en los municipios de más de 10.000 habitantes y en el Medio Urbano el porcentaje de mujeres es superior al de hombres, en las localidades de menos de 10.000 habitantes, el porcentaje de mujeres va decreciendo, aunque, como se ha indicado, con márgenes, no muy significativos.

Pero ¿qué ocurre si nos centramos en el intervalo de edad correspondiente a la población activa? ¿Continuará el equilibrio o existirán distorsiones? Vamos a comprobarlo:

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En este caso la tabla si refleja diferencias significativas; en los pueblos de menos de mil habitantes, habitan casi un 9% menos mujeres que hombres, en los que cuentan entre mil y dos mil habitantes casi un 6%. La diferencia se va reduciendo a medida que se incrementa el tamaño poblacional, hasta que llegar al medio urbano, en el que las mujeres (aunque por poco margen) superan a los hombres. En cualquier caso, la última columna de la tabla evidencia que existe un problema grave: el Medio Rural no tiene capacidad de retener en sus pueblos a la mujer en edad activa, y esta situación se agrava a medida que se reduce el tamaño de los núcleos poblacionales.

Hay un dato que refleja la crudeza de la situación: en el Medio Rural de Extremadura habitan 18.622 mujeres menos que hombres en el rango de edad correspondiente a la población activa.

El dato es lo suficientemente duro como para no precisar ningún tipo de comparativa destinada a otorgarle valor; pero por ahondar en la idea, si mencionamos que Zafra cuenta en la actualidad con 16.855 habitantes, o que en Navalmoral de la Mata habitan 17.247 personas, la cifra adquiere aún más magnitud. ¿Nos podemos imaginar Extremadura sin una de estas dos poblaciones? Pues, aunque suene a demagogia, el hueco de mujeres en edad activa en nuestro Medio Rural, es superior al de estas dos localidades.

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La pregunta que hay que contestar es, si existe esta descompensación, ¿cómo se alcanza el casi equilibrio que reflejaba la tabla de población global? La respuesta está en el tramo de edad superior a los 64 años:

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En este caso, en todos los ámbitos poblacionales, el número de mujeres como consecuencia de su mayor esperanza de vida, es superior al de hombre con porcentajes bastante significativos. Además, se da un dato llamativo, el número de mujeres que excede al de hombres en este tramo de edad (+18.033), es muy semejante al déficit que existía en el intervalo correspondiente a la población activa (-18.622).

SI ENTRE TRAMOS DE EDAD LOS NÚMEROS SE COMPENSAN ¿CUAL ES EL PROBLEMA?

Alguna persona lectora de este blog, puede pensar que hacemos trampas al redactar esta entrada, que cuando el número de mujeres ha salido inferior, lo hemos destacado, pero que, en cambio, no hemos definido como sangrante que existan 18.000 hombres menos en el Medio Rural en el tramo de edad correspondiente a los mayores de 64 años. Y es verdad, no lo hemos señalado ¿por qué? Porque, aunque las cifras sean semejantes, las causas y las consecuencias son distintas, y en los detalles se esconde el diablo.

La razón de que existan menos hombres en el tramo de edad correspondiente a los mayores de 64 años en todos los ámbitos poblacionales (también en el Medio Urbano), se debe a que la mujer cuenta con una mayor esperanza de vida, a lo que ha de sumarse (aunque con una influencia más liviana) el hecho de que mujeres en edad de jubilación, que han emigrado durante su edad activa, retornan en busca de sus raíces en la última etapa de su vida. Es decir, las mujeres no ejercen ni directa, ni tangencialmente ningún tipo de discriminación hacia el hombre para que se defina esta circunstancia.

8 de marzo

En cambio, los motivos por los que existen menos mujeres en el tramo correspondiente a la edad activa, obviamente no están relacionados con la esperanza de vida, sino que se derivan de la desigualdad de oportunidades y de un contexto cultural de raíces patriarcales que se acrecienta a medida que el entorno se reduce. Esta realidad motiva que las mujeres busquen en la ciudad un espacio en el que encontrar mayores opciones de realizarse, ya que, aunque el Medio Urbano esté aún lejos de ser igualitario, ofrece un mayor número de oportunidades (por cantidad y diversidad) y en él la mirada femenina desde hace tiempo (aunque con excesiva lentitud) está ganando espacios.

En cuanto a las consecuencias, el desequilibrio existente entre hombre y mujeres en el Medio Rural, dibuja unas perspectivas de futuro bastante negativas para la región. Por varios motivos:

  • Gran parte de la dinamización cultural y social de los entornos rurales depende de la actividad de la mujer, por lo que la falta de relevo pude motivar la pérdida de una gran parte del patrimonio intangible de nuestras localidades y la desaparición de eventos ideados, impulsados y organizados por mujeres ya sea de forma individual, o a través de asociaciones y federaciones.

  • En la actualidad, el grado de cualificación de la mujer es superior al del hombre, por lo que el abandono de mujeres del Medio Rural es sinónimo de reducción del patrimonio de un territorio medido en términos de conocimiento, lo que conlleva la disminución de su capacidad de generar desarrollo sostenible e integrado.

  • Desde el punto de vista demográfico, la marcha de mujeres rurales, no solo implica una reducción en términos absolutos de población, sino que además, reduce (en algunos casos elimina) la capacidad de los municipios de retomar una senda de crecimiento vegetativo, de rejuvenecer la edad media y es uno de los principales motivos por los que las proyecciones de futuro en Extremadura tengan en la actualidad un sesgo marcadamente negativo.

Además de estas cuestiones, perder la mirada de la mujer en edad activa en cualquier contexto, es renunciar a un conjunto de valores que nos impiden crecer y progresar como sociedad.

CUANDO HABLAMOS DE DESIGUALDAD DE OPORTUNIDADES ¿HABLAMOS DE EMPLEO?

La respuesta es sí… pero no exclusivamente, existen otras cuestiones y no deben ser obviadas. Vamos a intentar demostrarlo. Para ello, como paso previo, exponemos la comparativa de los datos de mujeres en población activa de las dos provincias extremeñas:

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Como ya señalábamos en la primera entrada del blog, el problema de la despoblación es más acusado en Cáceres que en Badajoz. Esta realidad tiene reflejo en la mujer, ya que el “déficit” de mujeres existente en el Medio Rural de la provincia de Cáceres es más acusado que el existente en la de Badajoz.

Veamos que ocurre en términos de empleo. Empecemos con una radiografía de Extremadura.

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La tabla refleja que, en términos de empleo, da igual el contexto; el mercado laboral tiene un sesgo marcadamente masculino, ya que en el colectivo de personas desempleadas predominan las mujeres. Pero para contar esa obviedad no hace falta escribir un blog.

Lo realmente significativo es que a pesar de que en el Medio Rural de Extremadura habitan 18.622 mujeres menos que hombres en edad activa, hay 11.519 mujeres más desempleadas que hombres (y todavía hay quien pone en duda la necesidad de impulsar políticas enfocadas a la igualdad).

Pero cuidado, porque como hemos indicado, los datos de empleo, por muy sangrantes que seas para la mujer rural, no explican por completo las razones del abandono de los pueblos. Hagamos una lectura provincial de los datos, comparando el número de mujeres desempleadas con el número de mujeres en edad de población activa:

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Dejando al lado la crudeza de los datos de empleo de nuestra región (por no ser el objeto de este análisis), si el abandono del Medio Rural de la mujer joven se justificara exclusivamente en términos de empleo, cabría esperar que los datos de ocupación relativos a la mujer de la provincia de Cáceres fueran significativamente peores, ya que los desequilibrios desde el punto de vista demográfico son más acusados en el Medio Rural cacereño (observar la tabla inicial de este epígrafe). Sin embargo, no es así, el empleo femenino tiene un comportamiento claramente peor en el Medio Rural de la provincia de Badajoz.

Ojo, no estamos diciendo que el empleo no tenga influencia, claro que la tiene, y claro que es un factor esencial para explicar la evolución de la población femenina en el Medio Rural, solo exponemos que existen otros elementos que influyen, como pueden ser el acceso a servicios específicos, la oferta de ocio, la movilidad, el factor educacional o la influencia cultural, y que estas cuestiones no pueden ser olvidadas. Como se ha indicado con anterioridad, cuantificar el peso que cada uno de ellos ejerce en una mujer al tomar una decisión vital, precisa ser tratado con una profundidad que trasciende a este análisis.

¿EXISTEN SOLUCIONES?

Si la situación de la mujer no es fácil en un entorno urbano, aún lo es menos en un contexto rural, pero creemos que sería caer en un pesimismo injusto, afirmar que estamos en un punto de no retorno. Las respuestas existen, y a continuación aportamos algunas de ellas. Soluciones que no parten de INNODE; hemos considerado que, puesto que no nos creemos en la posesión de la verdad, es mucho mejor utilizar este apartado como altavoz de lo que las propias mujeres rurales nos han trasladado en los diversos procesos participativos que hemos realizado para grupos de acción local.

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A través del siguiente listado de propuestas, tratamos de trasladar con fidelidad la voz de decenas de mujeres que nos han ofrecido una visión que creemos merece ser conocida:

  • Impulsar programas de actividades intergeneracionales, enfocadas a generar lazos entre mujeres de diversos rangos de edad.

  • Establecer mecanismos que faciliten el aprovechamiento de la sabiduría popular de la mujer rural para realizar una labor de educación social en torno a temas como:

    • Autoafirmación de la mujer

    • Violencia de género

    • Evaluación sexual

    • Empoderamiento

  • Generar recursos para estabilizar la participación de la mujer tanto en órganos comarcales como regionales.

  • En base al número y la variedad de iniciativas empresariales impulsadas por mujeres, impulsar redes de mujeres rurales empresarias.

  • Retomar la organización de cursos e iniciativas enfocadas a potenciar el cooperativismo femenino.

  • Consolidar o en su caso crear la figura de las agentes de igualdad en entornos rurales.

  • Impulsar una investigación participativa en relación a la cuestión de género en los entornos rurales.

  • Impulsar la actividad de los Consejos Comarcales de la Mujer y conseguir que sus propuestas sean vinculantes.

  • Dar visibilidad y reconocimiento a las mujeres rurales emprendedoras y utilizar su experiencia para hacer transferencia de conocimiento a nuevas emprendedoras.

  • Dinamizar el tejido asociativo relacionado con la mujer como elemento esencial en la dinamización social y cultural de los pueblos. Y, en particular, implicar en ello a las mujeres jóvenes.

  • Racionalizar la oferta formativa.

  • Mantener e incrementar el número de servicios y alternativas de ocio relacionados con la mujer.

  • Mejorar la capacidad de movilidad de la población rural.

Si se leen con detenimiento todas las ideas planteadas, se refuerza la hipótesis de que la capacidad de acceso de la mujer al mercado laboral es un factor clave, pero que existen otros condicionantes a los que también otorgan una importancia vital.

De cualquier forma, al margen de que estas propuestas sean las idóneas o de que a estas se quieran sumar cuantas se consideren oportunas por grupos feministas o concienzudos/as pensadores/as, el impacto que puedan tener cada una de ellas por separado o en bloque depende de:

  • Que exista una verdadera voluntad política, que ha de reflejarse en términos de inversión económica y en legislación. No basta con limitar la actuación a lugares comunes, poses y decorados que den lustre, seguidores y “me gusta” en las redes sociales.

  • Que la voluntad política se traduzca en voluntad colectiva, en concienciación social y en transformación cultural.

  • Que la voluntad colectiva, la concienciación social y la transformación cultural conlleven la implicación del hombre en los procesos de igualdad.

Sin estos tres factores, cualquier medida que se adopte podrá ser efectiva, pero a un ritmo infinitamente más lento que el que merece y precisa la mujer, que el que merecemos y precisamos como sociedad.

EPÍLOGO

Hablar del 50% o de la mitad de la población a veces puede convertirse en un lugar común a través del cual se olvidan realidades en las que las mujeres no solo no alcanzan la igualdad de derechos y oportunidades, sino que, además, no llegan a sumar la paridad numérica. En este sentido, la mujer rural, es víctima de una doble discriminación; es mujer, lo que implica estar en desventaja (en cualquier ámbito geográfico); y es rural, lo que la aleja de varios de los avances que se han logrado en el campo de la igualdad que sí están al alcance de la ciudadanía urbana.

Por este motivo, es necesario que, cuando se alzan voces aludiendo al 50% de la población, especialmente cuando estas proceden de colectivos sensibilizados con la Igualdad, que no olviden que existen realidades sociales, en las que la mujer hace tiempo que dejó de ser o está dejando de ser la mitad, porque para desarrollar todas su potencialidades sociales y profesionales, necesita buscar otros espacios que le ofrezcan opciones tangibles. Alternativas que en la actualidad los pueblos no ofrecen, en particular los de menor tamaño. Necesitamos pueblos con mirada de mujer, necesitamos un Medio Rural en el que la igualdad avance y se consolide, no como una imposición, sino como una transformación necesaria para su estabilidad y su sostenibilidad.

Nota de INNODE: las fuentes utilizadas para la elaboración de este artículo son los datos del Padrón del INE publicado en enero del 2017 que hace referencia a los datos de población a 1 de enero de 2016. Y los datos de empleo publicado por el SEPE relativos al mes de enero de 2017. El resto de datos son cálculos propios realizados a partir de ellos. Las tablas incluidas son también de elaboración propia.

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